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Mujeres VIH-Positivas

Las voces de la comunidad, incluidas las voces de las mujeres positivas, tienen que amplificarse e integrarse al diseño e implementación de los ensayos, si se pretende que este campo avance tan eficiente y efectivamente como sea posible.

Además, las mujeres positivas tienen un rol esencial que desempeñar en materia de incidencia – exigiendo no solamente recursos para el campo de los microbicidas, sino también poniendo de relieve los conocimiento y experiencias únicas que las personas VIH-positivas aportan a la prevención del VIH; y reafirmando su derecho a ser involucradas en las decisiones sobre cuándo, dónde, cómo y bajo qué circunstancias se conducen los ensayos de microbicidas.

¿Cuál es nuestro mensaje de incidencia?

Las mujeres VIH-positivas están entre las promotoras más activas de los microbicidas, reclamando así mismo una mayor investigación sobre todos los aspectos de la salud reproductiva de las mujeres positivas. Trabajando juntos seremos más fuertes a la hora de exigir públicamente el desarrollo de alternativas controladas a iniciativa de las mujeres, tales como los microbicidas, que promuevan la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Para ser efectivas, las estrategias de prevención debe responder a y ser compatibles con las realidades prácticas que enfrentan las personas VIH-positivas al tratar de protegerse a sí mismas y a otras personas. Reconocemos que muchas mujeres necesitan métodos que las capaciten para promover su salud sexual y la de sus parejas sexuales.

Algunas de las áreas en las que nuestro activismo se necesita de forma urgente incluyen:

  1. Garantizar que la seguridad de todos los productos candidatos a microbicidas sea probada en mujeres y hombres positivos antes de permitir que avancen a los ensayos de efectividad a gran escala. Los ensayos de eficacia a gran escala, que enrolan a mujeres VIH-negativas, deben también enrolar suficientes mujeres VIH-positivas para que produzcan datos válidos sobre seguridad.
  2. Insistir en que el campo de los microbicidas invierta y se involucre desde ahora en la obtención de información esencial sobre inmunología vaginal, ecología vaginal, desprendimiento viral y los mecanismos a través de los cuales ocurre la transmisión del VIH de las mujeres a los hombres.
  3. Hacer un llamado al campo de los microbicidas para que se comprometa con los ensayos de prevención secundaria que evalúan la efectividad bidireccional potencial de cualquier producto candidato a microbicida que no esté basado en ARV y que haya demostrado que funciona para la prevención primaria. También, exhortar a las instituciones de investigación y financiadores para que continúen esforzándose en la búsqueda de candidatos no basados en ARV, proporcionando con ello una alternativa para las mujeres VIH-positivas en el caso de que los microbicidas basados en ARV demuestren ser inapropiados para su uso.
  4. Incidir políticamente para aumentar la participación de las mujeres VIH-positivas, junto con otros representantes de la sociedad civil y la comunidad, de un extremo a otro del proceso de investigación, desarrollo e introducción del producto. Hacer un llamado para mejores y más amplios canales de comunicación entre las mujeres VIH-positivas y los investigadores, patrocinadores y desarrolladores de los ensayos con microbicidas. Exigir el reconocimiento al hecho de que las mujeres positivas, especialmente aquellas que viven en las comunidades donde tienen lugar los ensayos, tienen roles clave que desempeñar en el desarrollo e implementación de los ensayos. Insistir en que las mujeres VIH-positivas deben ser incluidas en los Consejos Consultivos Comunitarios, que son los órganos nacionales para planeación de la investigación, así como en los procesos de revisión de propuestas a los donantes y en otras instancias de toma de decisiones.
  5. Solicitar a cada sitio de ensayos clínicos que defina explícitamente los servicios de atención a la salud que proporcionará a las participantes en los ensayos y negociar con los grupos de interés relevantes de la comunidad (Consejo Consultivo Comunitario) y la sociedad civil el paquete de prevención de servicios que será provisto a las participantes. También debe especificar la forma en que el acceso a esta atención será asegurado y provisto.
  6. Hacer un llamado a los patrocinadores e investigadores del ensayo para que se vinculen con los servicios locales de atención a la salud sexual y reproductiva; fortalezcan su capacidad; y contribuyan a su desarrollo; mejorando de esa forma esos servicios de maneras apropiadas y sostenibles. Además de utilizar recursos relacionados con el ensayo para capacitar y fortalecer capacidades; el personal y patrocinadores del ensayo deben también usar su influencia para incidir a favor de servicios accesibles y libres de estigma, que beneficiarán a las mujeres en la comunidad (sean o no participantes en el ensayo) más allá de la vida del ensayo.
  7. Exigir que todos los ensayos de microbicidas estén diseñados para proteger de manera completa la confidencialidad y privacidad de las personas participantes; que se responda a las necesidades de salud sexual y reproductiva de todas las personas participantes; y que las mujeres que sufran seroconversión durante el ensayo tengan acceso a atención integral del VIH, incluyendo ARV cuando sea necesario. Las mujeres que experimenten la seroconversión cuando estén participando en ensayos de microbicidas basados en ARV, deben recibir monitoreo de resistencia para determinar si desarrollaron o no un virus resistente a los medicamentos como resultado de su participación en el ensayo. Si ese fuera el caso, debe asegurarse a esas mujeres el acceso a terapias de segunda línea (ARV que sean efectivos contra los virus resistentes a los medicamentos), según sea necesario.