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Condón Femenino
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Cuando fue introducido en 1993, el condón femenino fue elogiado por ser el primer método de “doble protección” usado a iniciativa de la mujer, capaz de prevenir tanto los embarazos no deseados como la infección. El primer (y a la fecha único) condón femenino en el mercado es manufacturado por la Female Health Company; y es conocido en diferentes países como Reality, Femidom, funda anticonceptiva Care o Dominique.
El condón femenino es una funda de poliuretano con un anillo plástico flexible en ambos extremos que se usa de manera intra-vaginal durante la relación sexual. La mujer comprime e inserta el anillo interior dentro de la vagina, en donde se apoya detrás del hueso púbico. El anillo exterior permanece fuera de la vagina, manteniendo en su lugar al condón femenino y proporcionando alguna protección para la vulva y los genitales exteriores.
El condón femenino ofrece muchas ventajas.
Para las personas que tienen dificultad usando condones masculinos de manera consistente y correcta1, el condón femenino ofrece ciertas ventajas. Es un método que se usa a iniciativa de la mujer, y puede insertarse bastante antes de la relación sexual. Debido a que no constriñe y el material es conductor de calor, algunos usuarios reportan que proporciona una mayor sensibilidad que el condón masculino. El condón femenino puede usarse con lubricantes a base tanto de agua como de aceite; además, el poliuretano es más resistente que el látex y no causa reacciones alérgicas. Como método anticonceptivo, el condón femenino es 95% efectivo cuando se usa de manera consistente y correcta. Aunque ningún estudio clínico ha determinado exactamente qué tan efectivos son los condones femeninos para prevenir la transmisión del VIH, los datos sí demuestran que son al menos tan efectivos como los condones masculinos.2
La consejería y el apoyo son factores determinantes del éxito.
Más de 70 países han introducido el condón femenino en intervenciones que varían desde proyectos piloto hasta programas a nivel nacional.3 Estas experiencias han conducido a varias observaciones sobre la aceptabilidad y uso sostenido del condón femenino. Si bien el nivel de aceptación inicial disminuye conforme pasa la novedad del dispositivo, en casi todas las situaciones un número significativo de mujeres y hombres reportan respuestas positivas al condón femenino y continúan utilizándolo a través del tiempo. Resulta muy importante que muchas usuarias han reportado que el hecho de introducir el uso del condón femenino con sus parejas ha mejorado su capacidad de comunicarse acerca del sexo seguro en general; y, con frecuencia, ha resultado en un aumento en el uso tanto del condón masculino como del femenino en la relación. El alcanzar un uso sostenido depende en gran medida del programa y de la estrategia usada para introducir el condón femenino como un nuevo método. La decisión de posicionar el condón femenino como un anticonceptivo, como método de doble protección o como un método de prevención del VIH, puede influir en la probabilidad de que las personas lo usen con parejas habituales o casuales. La consejería y apoyo son cruciales para ayudar a las mujeres a que aprendan a usar el condón femenino exitosamente; y mercadear el dispositivo tanto a los hombres como a las mujeres también ayuda a superar la resistencia masculina hacia un método nuevo (o de cualquier método).
¿Se puede reutilizar el condón femenino?
Debido a que está hecho de poliuretano en vez de látex, el condón femenino es a la vez más resistente y más caro en su fabricación. Varios estudios han tratado de determinar la seguridad y aceptabilidad de reutilizar el condón femenino en un esfuerzo por hacerlo más económico. La OMS convocó dos consultas expertas para revisar los diferentes estudios y formular recomendaciones para el campo. La declaración se hizo pública en la XIV Conferencia Internacional del SIDA en Barcelona, en julio de 2002.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso de un condón masculino o femenino nuevo para cada relación sexual vaginal en casos en los que hay riesgo de un embarazo no planeado y/o de una infección de transmisión sexual, incluido el VIH. Debido a que el acceso a los condones femeninos puede estar limitado y que se ha reportado la reutilización de este método, la OMS ha convocado dos consultas para abordar las consideraciones relacionadas con esa reutilización. Con base en esas consultas, la OMS no recomienda o promueve la reutilización de los condones femeninos. Sin embargo, reconociendo la necesidad urgente de estrategias para la reducción de riesgos para las mujeres que no pueden usar o no tienen acceso a condones nuevos, la consulta desarrolló un borrador de protocolo para el manejo seguro y preparación de los condones femeninos que se planea reutilizar. Este protocolo se basa en la mejor evidencia disponible, pero no se ha estudiado de manera extensa en cuanto a seguridad y no se ha evaluado su eficacia en el uso humano.
La Female Health Company y el ONUSIDA han negociado un precio para el sector público de US$0.58 por condón. Aunque es menor que el precio comercial de US$2-3, esto es todavía significativamente más alto que el costo de los condones masculinos; y en la mayoría de los entornos en los países en desarrollo, el condón femenino tiene que ser subsidiado. Los estudios de modelación han demostrado que el precio es costo-efectivo en relación con el tratamiento de las personas que se vuelven VIH positivas; sin embargo, quienes elaboran los programas todavía se resisten cuando presupuestan recursos escasos para la prevención.
Materiales y recursos relacionados con el condón femenino (en inglés)
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